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Archive for the ‘Violencia en el fútbol’ Category

Los impresentables Adrián Rousseau y Alan Schlenker - Foto : Infobae.com 
La mafia del fútbol tiene varios nombres, y solo algunos de ellos son los incluídos en el título de este post. Como ya es clásico en la Argentina, todo aquello que se transforma en un negocio, pasa luego a ser coto de caza por parte de organizaciones mafiosas. Sucede con la telefonía celular, con la televisión por cable, con el estacionamiento público de vehículos y -como no podía ser de otra manera- también ocurre con el fútbol.
Recientemente, el homicidio a balazos de uno de los violentos de “Los Borrachos del Tablón” -nombre con el que se conoce a la barra brava del club River Plate- volvió a poner sobre el tapete la triste realidad del balompié nacional. Desgraciadamente, el fallecimiento de un violento de la talla de Martín Gonzalo Acro, aunque duela decirlo, es para muchos, motivo de festejo. “Uno menos”, dirán muchos simpatizantes auténticos del fútbol y también gran parte de esta sociedad hastiada de la violencia. Desde el presidente de AFA, Julio Grondona (alias “El Padrino”), hasta José María Aguilar -titular de River Plate-, pasando por el resto de los presidentes de los clubes nacionales y llegando hasta el Ministro del Interior, Aníbal Fernández, todos son cómplices, y esto sin mencionar, obviamente, a los cabecillas Schlenker y Rousseau. Mientras Torneos y Competencias centraliza monopólicamente las transmisiones de los partidos de cada fecha del torneo argentino, los barrabravas ejercitan su monopolio sobre el uso de la violencia. La Policía Federal Argentina jamás procede, no solo por la corrupción sino porque tales son las órdenes que proceden del mismísimo Ministerio del Interior. Todavía está fresca en la mente del televidente aquella imagen de Rafael Di Zeo -ahora caído en desgracia- ordenando a puro golpe el ingreso de fanáticos a un importante estadio de la Ciudad de Buenos Aires, bajo la mirada complaciente y hasta temerosa de agentes de policía. ¿No es acaso conocida la estrecha relación entre la política argentina y los violentos de las tribunas? El barra es la columna vertebral  del ejército de violentos al que los partidos políticos siempre recurren para apalear opositores y para convocar público a sueldo en los actos que la dirigencia nacional toda lleva adelante. Ya es conocida la historia de violencia de los barras de Chacarita, comandados por el gremialista Barrionuevo y que eran activos militantes del Partido Justicialista. Violentos de un club de barrio como Excursionistas fueron en su momento contratados a $50 por cabeza para asistir a actos del ex guerrillero -y ahora devenido en político- Dante Gullo. En el caso de River Plate, es conocido el detalle de que Alan Schlenker, Adrián Russeau y otros impresentables de la peor calaña participan de negocios como el buffet o confitería del club sito en Av. Figueroa Alcorta, y que también participan con jugosos porcentajes sobre la transferencia de jugadores. Ya no se trata, entonces, del hoy ingenuo asunto del apriete para conseguir entradas. Ahora se habla de auténticas organizaciones ilícitas que florecen allí donde el Estado y la Justicia brillan por su ausencia. El presidente José María Aguilar bien lo sabe, pero jamás actuó en consecuencia, a los efectos de provocar un cambio. De aquí las sospechas de que el dirigente es un engranaje funcional del aceitado mecanismo de la violencia.
La estructura de los barrabravas se asemeja ya demasiado a la de cualquier organización ilícita -sin importar que se organicen para cometer delitos varios o traficar drogas-. La prueba está dada por el hecho indubitable de que los cabecillas son rápidamente reemplazados cuando son abatidos o cuando pierden el favor de las autoridades o del resto de sus camaradas en el crimen. Como se ve, el problema es más complejo de lo que a simple vista parece, y, hoy más que nunca, está bien claro por qué la violencia nunca desaparecerá de las canchas. Pero ya es demasiado tarde, pues, para sus protagonistas, el escenario es ya el mismo que aquel donde la serpiente se muerde su propia cola.
Uno de los últimos reportes acerca de la muerte del violento Gonzalo Acro refiere al hecho de que Alan Schlenker se reunió pocos días antes del hecho, junto con otros barrabravas, para dar forma al asesinato, lo cual lo calificaría como el autor intelectual necesario de esa muerte. Tal es la versión del violento Adrián Rousseau, al menos. El periódico El Tribuno de la provincia de Salta refiere a este detalle en un reciente artículo, que puede leerse aquí. Realidad o no, la Argentina no deja de ser un país en extremo generoso, y ya Schlenker desfila por todos los medios aclarando que “no tuvo nada que ver” y que “es una víctima”. En poco tiempo, seguro tendrá participación asegurada el algún reality show, o bien será entrevistado por el insufrible Jorge Rial. Hasta podría presentarse en Bailando por un Sueño, de Marcelo Tinelli. El panorama se complementa con la actitud cobarde de los periodistas deportivos lenguaraces de siempre -Alejandro Fabbri, Cristian Garófalo, Walter Nelson y demás inescrupulosos- que tiemblan en sus sillas y no hacen referencia alguna al problema, solo aportar confusión.
¿Cuál es su opinión frente al problema eterno de la violencia en el fútbol? ¿Considera Ud. que los sucesivos gobiernos son cómplices o que el problema se debe simplemente a la sagacidad de los violentos para cubrir sus rastros? ¿Tiene solución este flagelo?

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Los barrabravas de siempre, apañados por el Ministro An�bal Fernández y el Gobierno Nacional, Julio Grondona, los dirigentes y los futbolistas
El club River Plate hace agua por donde se lo mire, pero la crisis que sufre la mencionada institución es un ejemplo testigo del patetismo en el que el fútbol argentino se halla inmerso. Los enfrentamientos entre esas verdaderas lacras humanas denominadas barras bravas y cuyos exponentes más fieles son Alan Schlenker y Adrián Rousseau, son solo un capítulo de la crisis del deporte más popular del país. Cada domingo se producen nuevos enfrentamientos, mientras Julio Grondona y los funcionarios de la Administración Kirchner -siendo el Ministro del Interior, Aníbal Fernández, uno de los responsables directos- continúan haciendo oídos sordos frente al problema. Hoy se conoció la noticia de que la “justicia” argentina garantiza con mayor énfasis los derechos de los violentos y asesinos antes que del ciudadano común. A este respecto, la cuestionada jueza Laura Bruniard -a quien ciertamente vale la pena “escrachar”- rechazó la solicitud del fiscal para que Shlenker y Rousseau fueran a prisión, con argumentos ciertamente difíciles de entender para las víctimas de la violencia en el fútbol. ¿Qué opina Ud. en relación al problema de la violencia en el fútbol, los barrabravas, las claras conexiones políticas y la ineficacia del Gobierno Nacional ante este grave flagelo que acosa a la sociedad argentina?

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